Las Zonas Francas y su papel en la atracción de la Inversión Extranjera Directa (IED)




Por: Gustavo Adolfo Lorenzo Ortiz

Associate Partner Global Trade, Aduanas, Comercio Exterior e Internacional

EY Colombia


Las Zonas Francas en Colombia han sido un factor muy importante en la economía, en la generación de inversión y empleo, en la dinamización de los negocios y en la atracción de la inversión tanto local como extranjera.


Hoy en día, existen aproximadamente 110 Zonas Francas en el país, tanto Permanentes como Especiales, en las que están instaladas más de 940 empresas como usuarios industriales, de las que más del 80% son MiPymes. Estas compañías aportan aproximadamente el 60% del empleo, el 30% del PIB (Producto Interno Bruto) y más del 90% de la industria, sin embargo, contribuyen con menos del 10% de las exportaciones colombianas.


En otras palabras, las Zonas Francas siguen jalonando de manera importantísima la inversión y la generación de empleo, con unas cifras superiores a los 53.24 billones de pesos y más de 166.000 empleos entre directos, indirectos y vinculados. Sin embargo, pueden crecer y fortalecerse en su oferta exportadora, esto es, en la denominada “inversión extranjera exportadora”.


Los efectos producidos por la pandemia del COVID-19 han generado repercusiones graves y complejas en todo el globo, bien sea por la afectación directa del virus y / o por las difíciles repercusiones en la dinámica general de los negocios. Aparecen aquí conceptos que han ido tomando importancia bajo la coyuntura actual en materia de salud, aspectos sociales y entorno económico.


Los modelos de externacionalización de procesos denominados Nearshoring, Onshoring y Reshoring, pretenden ofrecer soluciones a la ubicación y reubicación de actividades operativas en lugares más cercanos al destino de sus productos y/o servicios. Donde puedan desarrollarse tales acciones con menores costos de producción, optimizando la eficiencia de los procesos, aumentado el acceso a mano de obra calificada y mejorando además las relaciones internacionales entre los países.


Adicionalmente, estos modelos que han tenido amplia difusión en publicaciones internacionales especializadas, también subrayan otras bondades de tales procesos, como la disminución o eliminación de barreras culturales, lingüísticas, de husos horarios y de tiempos de viaje.


Otros de los beneficios de dichos modelos es la reducción de la exposición a riesgos asociados con eventuales violaciones de los reglamentos sobre propiedad intelectual, escasa visibilidad y trazabilidad de los estándares de calidad de la producción e interrupciones impredecibles en la cadena de suministro.


Se trata de articular de manera acertada los instrumentos de promoción, en este caso, el régimen franco colombiano, junto con la necesidad de atender de manera adecuada a los mercados externos, en principio los ubicados en Suramérica, América del norte y América central, a través de la localización y/o relocalización (Nearshoring, Onshoring y Reshoring) de los procesos productivos de bienes y de servicios que hoy pueden estar situados de acuerdo a las matrices y a las casas principales de muchas compañías de nuestro continente en países asiáticos (por ejemplo China). Así las cosas, se propone que, bajo especiales reglas en materia tributaria y aduanera, se atraiga a nuestro país la inversión extranjera exportadora, de manera que se instalen en nuestra jurisdicción aquellas factorías y centros de servicios que podrían atender mercados especialmente atractivos como los de Estados Unidos y México, con una oferta exportadora de calidad, eficiente, con mano de obra calificada, que contemple la reducción de costos operativos y de tiempos de entrega y, que permita una trazabilidad completa de los procesos.


Por supuesto que tal estrategia deberá estar acompañada de la inversión en mejoramientos tecnológicos y de innovación, automatización y demás procesos asociados, que permitan incrementar y enriquecer la oferta exportadora de Colombia no minero energética.


Este esfuerzo supone de manera inmediata una regulación flexible, segura, estable y facilitadora del acceso al régimen franco que promueva la utilización del mecanismo por las micro, pequeñas, medianas y grandes empresas existentes en Colombia, así como que el gobierno, las agencias de promoción como Procolombia y demás entes regionales y locales de naturaleza público privada (Invest in Bogotá, Invest Pacífico, Invest in Medellin, Probarranquilla, etc.), puedan crecer y mejorar ese ambiente de inversión para las empresas extranjeras, poniendo a su disposición un real entorno favorable para dichos negocios que permita diferenciar a Colombia de los países vecinos, que hoy más que nunca son competencia y están en procura de la atracción de esos desarrollo empresariales a sus jurisdicciones.


En este orden de ideas, son bienvenidos los esfuerzos gubernamentales en materia de fortalecimiento y promoción de los diferentes mecanismos tributarios que hoy ofrece la legislación en materia de inversiones verdes, inversiones en fuentes no convencionales de energía, inversiones en control ambiental, inversiones en ciencia, tecnología e innovación (CTI), y por supuesto, en materia de los instrumentos de promoción al comercio exterior, dentro de los cuales, uno de los más atractivos y más utilizados es el de las Zonas Francas.


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