Abelardo de la Espriella responde al “apoyo total” de Trump: “Colombia hará parte del Escudo de las Américas”
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El ultraderechista anuncia que se sumará a la alianza de Washington desde el día de su investidura

El ultraderechista Abelardo de la Espriella, el ganador de la segunda vuelta del domingo en Colombia, ha reiterado este martes que su Gobierno se unirá a la alianza de Donald Trump con líderes políticos del continente afines a su ideología, montada con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico. A partir del 7 de agosto, el día de su investidura, “Colombia hará parte del Escudo de las Américas. Colombia NO será más gobernado por un gobierno complaciente con el narcoterrorismo, pasaremos a combatirlo como corresponde”, escribió el próximo presidente en un mensaje en el que agradecía la felicitación del secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth.
El futuro sucesor de Gustavo Petro insistió en ese propósito en una jornada en la que respondió en redes sociales las felicitaciones de otras figuras de derecha que le habían expresado su apoyo, como la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, el presidente de Argentina, Javier Milei, y el ecuatoriano Daniel Noboa. De la Espriella también dejó conocer este martes que se ha reunido con su círculo más cercano para darle forma al próximo gabinete, sin llegar a revelar todavía ninguna designación.
El abogado penalista prometió a lo largo de la campaña un estrecho alineamiento con el presidente de Estados Unidos, quien a su turno le expresó su “respaldo total” después de la primera vuelta del 31 de mayo. En un elogioso mensaje de agradecimiento a ese apoyo, De la Espriella ya había prometido que, de ganar la segunda vuelta del 21 de junio, en la que se enfrentó al senador de izquierdas Iván Cepeda, Colombia se uniría al Escudo de las Américas.
“En usted veo a un líder de verdadera fortaleza y convicción, alguien que se niega a ceder ante las tendencias ideológicas pasajeras o ante los enemigos de la libertad”, escribía en aquel mensaje a Trump. “Usted ha allanado el camino para que el pueblo derrote a los poderes arraigados que durante tanto tiempo han dominado. En Colombia, ahora hemos comenzado a seguir ese mismo camino”, añadía el entonces candidato, que se autodenomina El Tigre y también tiene la nacionalidad estadounidense.
“Nos mantenemos unidos en la sagrada defensa de la propiedad privada, la libre empresa, el crecimiento productivo y el bienestar de nuestros ciudadanos como el propósito supremo del gobierno”, agregaba De la Espriella en otro pasaje de esa publicación, de un tono más formal. “Defendemos la libertad, presentamos un frente unido contra el comunismo que busca envenenar nuestras repúblicas y nos uniremos a la Alianza del Escudo de las Américas para que la luz de la libertad jamás se apague en este hemisferio”, remataba junto a una imagen de un tigre junto a un águila, el tradicional símbolo estadounidense.
De la Espriella consiguió en la recta final el espaldarazo de Trump que buscó con insistencia a lo largo de toda la temporada electoral. Se propone combatir a los grupos criminales con la ayuda de la Casa Blanca y reeditar un Plan Colombia 2.0. de cooperación militar.
La relación con la Venezuela de Delcy Rodríguez, con la que comparte una porosa frontera de más de 2.200 kilómetros, también estaría supeditada a Washington. Como abogado penalista, el ultraderechista defendió a Alex Saab, ahora preso en Miami, acusado de ser el testaferro de Nicolás Maduro. Esa sombra, que lo persiguió en varios momentos, no le impidió celebrar en su día el ataque militar estadounidense en Caracas, que acabó con el arresto de Maduro. Desde entonces, ha repetido que su relación diplomática con Venezuela estará canalizada a través del Departamento de Estado.
En marzo de este año, Trump lanzó en una cumbre celebrada en un hotel de su propiedad en Miami una asociación llamada Coalición Anticarteles de las Américas. Forma parte del Escudo de las Américas, al frente del cual el presidente de Estados Unidos puso a la defenestrada Kristi Noem, exsecretaria de Seguridad Nacional y cara de la brutal política migratoria del último año en Estados Unidos.
Petro no participó en aquel encuentro al que acudió una docena de países, además de Estados Unidos, como tampoco asistieron otros líderes de la izquierda latinoamericana. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró entonces sobre uno de los aliados tradicionalmente más estrechos de su Gobierno en la lucha contra el narco. “No creo que todavía estemos viendo el nivel de cooperación que nos gustaría por parte del Gobierno de Colombia para invitarlos. Sin embargo, esperamos que esta organización siga expandiéndose”, afirmó Leavitt.
La creación de ese “escudo” forma parte de una estrategia de la Administración de Trump que pasa por desempolvar la vieja Doctrina Monroe de intervención en el continente americano con la excusa de la “guerra contra las drogas” que lanzó en los años setenta el presidente Richard Nixon y, más de medio siglo después, sigue sin dar los frutos deseados. Se trata de un paraguas teórico que equipara a los traficantes de drogas con terroristas y que ha servido el pretexto para una campaña de operaciones militares extrajudiciales contra supuestas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico, y que ya se ha cobrado la vida de más de 200 tripulantes.
En septiembre pasado, cuando empezó esa campaña, Estados Unidos retiró la certificación a Colombia como aliado en la lucha contra el tráfico de drogas. “El cultivo de coca y la producción de cocaína han alcanzado récords históricos bajo el presidente Gustavo Petro, y sus fallidos intentos de llegar a acuerdos con los grupos narcoterroristas solo han exacerbado la crisis”, dijo entonces un memorando de la Casa Blanca. “El Gobierno colombiano ni siquiera ha cumplido sus propias metas de erradicación de coca, que fueron considerablemente reducidas, lo que ha socavado años de cooperación mutuamente beneficiosa entre nuestros países contra los narcoterroristas”, agregó el texto firmado por Trump, que dejó al país en el mismo grupo de Bolivia, Venezuela y Myanmar.
Toca ahora ver si el ascenso de De la Espriella al poder supone algún cambio en eso.




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