Una proeza empresarial llamada Manitoba



Por: Las 2 Orillas


Cecilia Dominguez de Llano, la matrona de una familia quedó viuda con nueve hijos por educar. Álvaro Llano, su esposo, quien tenía una historia familiar empresarial asociada a los productos alimenticios por formar parte de la familia pionera del té en Colombia, con las primeras siembras en Bitaco, en el Valle del Cauca, murió inesperadamente. Quedó entonces una familia muy unida, decidida a echar para adelante. Fue entonces cuando los hermanos Gustavo Adolfo y Javier Ignacio Llano, de 17 y 15 años, se propusieron en 1979 ayudarla con los pesados gastos de la casa, vendiendo maní confitado a sus compañeros del Colegio Berchmans con una receta obtenida de una vecina suiza.


Cada noche, en su casa en el barrio Juanambú, al occidente de Cali, los hermanos hervían el maní y el azúcar en una paila, luego lo empacaban en conos de papel o bolsitas de plástico que sellaban con ayuda de un cuchillo y una vela con ayuda de sus hermanos, mientras el olor dulzón impregnaba todo el ambiente. Al día siguiente vendían los paquetes a sus compañeros de colegio con tal éxito que Ignacio y Gustavo ampliaron su mercado a la universidad y en algunas discotecas de Cali. Luego de varios años en la informalidad de la cocina familiar, Manitoba Ltda. nació oficialmente el 27 de enero de 1988.




Ignacio se graduó como ingeniero industrial de la Javeriana y Gustavo como abogado de la San Buenaventura. Entre los dos decidieron formalizar el negocio del maní que habían construido años atrás. Ambos hermanos, asistían a cursos de creación de empresa en la Fundación Carvajal, clases nocturnas de finanzas, gestión administrativa, y contabilidad básica, allí con la ayuda de Alberto José Carvajal Lourido, líder por muchos años del grupo empresarial Carvajal, llegaron al nombre, cuando este un día les señaló, mientras daba vueltas a un globo terráqueo, un lago ubicado en Canadá, cuyo nombre, significaba ‘el gran espíritu’ en lengua aborigen.


Posteriormente, una agencia publicitaria creó la imagen de dos granos de maní, con aire de descomplique aventurero que representan a Ignacio y Gustavo, dispuestos a recorrer el mundo bajo la sombra de una nube naranja que con el tiempo tomó la forma de cacahuate.


Los Llano empezaron a crecer incursionando en las principales cadenas de supermercados de la ciudad, para luego extenderse por la región del Valle del Cauca, Eje cafetero, Bogotá y el resto del país. Gustavo quién se inclinó por el lado del mercadeo y se dedicó abrir fronteras a punta de su carisma y excelente sentido del humor, es el Gerente Comercial de la empresa, mientras que Ignacio se fue por el lado de generar ideas creativas e innovadoras y es el actual Gerente General


El siguiente paso fue la tecnificación mediante el uso de maquinaria especializada para la producción y empacado, procesos mas sofisticados que les permitirían crecer y ofrecer productos de mucha más calidad. Innovando y buscando nichos de mercado específicos a los que se les pudiera generar valor agregado.


De su producto original el maní, al principio confitado, pasaron con sal, y después le agregaron ajonjolí, con los años dieron paso hacia las semillas, especies y cereales. En la actualidad la compañía cuenta con una oferta de productos saludables que contienen proteína, fibra, vitaminas, minerales bajos en sodio y sin azúcar, menos aditivos y empaques más amigables con el medio ambiente. Manitoba ofrece 240 referencias comercializadas en cerca de 1.500 puntos de venta en todo el país.


En 1999 iniciaron su expansión internacional en Ecuador y hoy ocupan el cuarto lugar entre las grandes empresas exportadoras de snacks en la región del Valle del Cauca, por debajo de Colombina, Aldor y Nestlé. Líder en el sector de maní y frutos secos a nivel nacional e internacional, exportan a 12 países de Suramérica, Centroamérica y algo del Caribe, más México. La exportaciones son el 20 % del total de ingresos y la idea es alcanzar el 30 % que tenían cuando Venezuela era parte del mercado.


Con una inversión de $ 22.000 millones y más de 10.000 mts2 en 2018 inauguraron un planta en el municipio de Yumbo (Valle), con todas las especificaciones y tecnología de punta. Allí producen 1.200 toneladas mensuales, tres veces más de lo que generaban en su anterior sede, la expansión proyectada a cinco años, la están adelantando con una inversión entre $ 5.000 y $ 6.000 millones, la cual esperan tener lista para mediados de este año.

La planta que emplea a 450 trabajadores de la región, vendió en 2019, $ 73.000 millones con un crecimiento del 33,7 % con respecto al año anterior, para el 2020 el presupuesto era crecer un 28 %, la empresa lleva años creciendo a un ritmo de dos dígitos. Mucha de su materia prima es importada, principalmente de Estados Unidos y Brasil, pero entre sus objetivos esta trabajar más con cultivadores locales, como el caso del marañon que cultivan en el Vichada.


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