top of page

Washington y Bogotá reactivan el dialogo: temas del encuentro entre Trump y Petro


La reunión entre el presidente Donald Trump y su homólogo Gustavo Petro se desarrolló en el Despacho Oval de la Casa Blanca en un ambiente descrito por ambas partes como cordial, directo y sin confrontaciones públicas. Petro mantuvo un tono sereno, mientras que Trump se mostró afable, privilegiando un intercambio orientado al diálogo y a la gestión de diferencias por canales diplomáticos.


Desde el inicio del encuentro, el presidente Petro buscó establecer puntos de conexión personal. Aludió al atentado sufrido por Trump durante la campaña y lo conectó con episodios de riesgo que él mismo ha vivido, como el atentado en Cúcuta. Sobre esa base, presentó a ambos como sobrevivientes y como líderes elegidos por sectores históricamente marginados, construyendo una narrativa común orientada a reducir tensiones.


En términos prácticos, uno de los resultados inmediatos fue la apertura de un canal de comunicación directa entre los mandatarios y sus equipos. La señal que deja el formato es que las diferencias se tramitarán por vías diplomáticas y mediante interlocución permanente, evitando que los desacuerdos deriven en crisis públicas.


En la agenda sustantiva, los temas de drogas y seguridad ocuparon un lugar central. Durante la conversación se planteó que la lucha contra el narcotráfico debe combinar acciones contra las estructuras criminales con alternativas económicas viables para los campesinos, como el impulso a cultivos de cacao y café. La aspersión aérea no fue presentada como eje de la discusión.


El tema de Venezuela también fue abordado. Desde Colombia se resaltaron oportunidades de reconstrucción y el potencial papel del país como aliado clave en ese proceso. Se mencionaron escenarios de integración energética, incluida la interconexión eléctrica, así como el rol que podrían desempeñar empresas colombianas y el sector privado. En materia de sanciones, se habló de la conveniencia de explorar esquemas de alivio gradual.

Según relató Petro posteriormente, en ese mismo contexto puso sobre la mesa una propuesta que venía planteando desde meses atrás: impulsar una labor conjunta en zona de frontera entre fuerzas de Colombia y Venezuela para enfrentar bandas criminales. Consultado sobre si ese enfoque estaba dirigido específicamente contra el ELN, evitó referirse puntualmente a ese grupo y señaló que el objetivo sería actuar contra “los que más mal hacen”.


Asimismo, se discutió la situación en la frontera con Ecuador. El presidente Petro propuso que Estados Unidos pueda desempeñar un rol de mediación, señalando que el problema de fondo es el desplazamiento del narcotráfico hacia el sur y no un enfrentamiento político directo entre gobiernos. En ese apartado, también advirtió sobre el impacto de la desinformación en la escalada de tensiones y sugirió que parte del ruido público pudo haber influido en decisiones recientes del presidente Daniel Noboa. En paralelo, hizo una comparación con episodios anteriores en la relación con Washington, al afirmar que, en su criterio, a Trump le habrían llegado informaciones equivocadas que alimentaron malentendidos.


Detrás del encuentro, fue relevante la labor técnica y estratégica de los embajadores Daniel García-Peña y John McNamara. Su gestión permitió mantener abiertos los canales diplomáticos en momentos de alta sensibilidad y crear las condiciones para que los dos jefes de Estado se sentaran a definir una hoja de ruta común.


El cierre del encuentro fue simbólico y reflejó el clima descrito anteriormente. Trump le dijo a Petro: “I hate to say this, I like you” (“Odio decirlo, pero me caíste bien”), una frase que resumió la distensión alcanzada y la disposición a mantener el diálogo.


En síntesis, el encuentro abrió un espacio para fortalecer el diálogo y encauzar la cooperación en temas esenciales para Colombia y Estados Unidos. El formato deliberadamente sobrio y sin ceremonial sugiere una reunión orientada a la gestión y a la distensión, más que a los símbolos, lo que puede interpretarse como una señal de prudencia política y control del mensaje.


Horas después, en declaraciones a medios durante otro evento en la Casa Blanca, Trump se refirió explícitamente a la reunión. Ante la pregunta sobre si hubo entendimientos en esfuerzos antinarcóticos, respondió que “we did”, y añadió que trabajaron en ello y que “we got along very well”. También señaló que antes “no eran precisamente los mejores amigos”, en parte porque no se conocían, pero que el encuentro fue “a very good meeting” y que Petro le pareció “terrific”, además de mencionar que conversaron sobre “other things… including sanctions”.


En una entrevista posterior con Caracol Radio, Petro afirmó que el encuentro fue mucho más fluido y constructivo de lo que esperaba, asegurando que las contradicciones ideológicas que percibía desde la distancia no se manifestaron en el diálogo directo. “Lo que yo intuía o veía a través de la prensa y de las redes como contradicciones con mis ideas, no las vi ahí”, afirmó, y sostuvo que las tensiones parecían más asociadas a otros funcionarios que a Trump mismo.


Petro explicó que uno de los ejes fue la transición energética como herramienta de reactivación económica regional, especialmente en relación con Venezuela. Planteó el potencial de La Guajira y de Sudamérica para producir energía limpia capaz de reactivar el occidente venezolano mediante interconexiones existentes, reducir la quema de gas en antorchas y contribuir a “limpiar toda la matriz energética de Estados Unidos y salvar la humanidad de una catástrofe que se avecina”.


En materia de seguridad, Petro abordó la presencia del ELN y otras estructuras criminales en territorio venezolano, reiterando que es necesario “colocar el ejército de Venezuela con el colombiano en una operación común” para derrotar a quienes siguen subordinados al narcotráfico. Aseguró que Trump comprendió que la seguridad no puede desligarse del desarrollo económico ni de la articulación entre países vecinos.


El mandatario fue particularmente crítico con la erradicación aérea, afirmando que al mostrar mapas satelitales quedó en evidencia que “no aparece ni una hectárea” de las supuestas áreas erradicadas, y sugiriendo que esos recursos fueron desviados por corrupción. Defendió la erradicación manual con participación campesina y aseguró que, tras un crecimiento de 41% en 2021, los cultivos se han detenido y comenzarían a caer desde finales de 2025, con decenas de miles de hectáreas ya en sustitución.


Petro también afirmó que los verdaderos jefes del narcotráfico no residen en Colombia. Señaló que “los capos viven en el extranjero, incluso en Estados Unidos”, y dijo haber entregado a Trump nombres propios y alias de quienes controlan redes criminales desde fuera del país. Insistió en una ofensiva financiera y judicial transnacional como eje central de la nueva estrategia antidrogas.


Además, solicitó la desclasificación de archivos de inteligencia relacionados con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en 1948 y la toma del Palacio de Justicia en 1985, aclarando que no atribuye responsabilidad directa a Estados Unidos, pero que conocer esa información es clave para la memoria histórica. En el plano político interno, afirmó que Trump no le preguntó por su sucesión ni por el futuro electoral colombiano.


En la rueda de prensa posterior, Petro insistió en que la reactivación económica regional reduce el narcotráfico y explicó que hoy cruzan por la frontera colombo-venezolana cerca de US$1,5 mil millones, en su mayoría alimentos. Criticó nuevamente las sanciones, defendió la reapertura fronteriza y sostuvo que el cierre solo fortaleció economías ilegales.


También rechazó de forma tajante versiones sobre financiación ilegal de su campaña por parte de estructuras criminales. Afirmó que si hubiera aceptado sobornos “estaría lleno de billetes, pero ya estaría muerto o preso”, y sostuvo que nunca se ha hecho elegir por asesinos sino por el voto libre del pueblo. Subrayó que no se deja chantajear y que su política de extradiciones demuestra que no está sometido al crimen organizado.


El cierre político del encuentro estuvo marcado por un mensaje de distensión. Petro invitó a Trump a visitar Cartagena como gesto simbólico y enfatizó que los conflictos no se resuelven con sanciones ni confrontación, sino con diálogo directo. “No hay necesidad de boxear, no nos golpeamos, no nos arañamos, nos sonreímos”, afirmó, señalando que la reunión demuestra que gobiernos con visiones distintas pueden entenderse para abordar problemas concretos.


Cronología reunión presidencial Petro Trump


  • 10:47 a.m. – El presidente Gustavo Petro parte desde la residencia de la Embajada de Colombia en Washington rumbo a la Casa Blanca para su encuentro con el presidente de Estados Unidos.

  • 10:53 a.m. – La caravana del presidente Petro ingresa al complejo de la Casa Blanca.

  • 11:03 a.m. – En declaraciones a la prensa, el presidente Donald Trump manifiesta que espera sostener “una buena reunión” con su homólogo colombiano.

  • 11:15 a.m. – Comienza la reunión entre los presidentes Petro y Trump. Por parte de Estados Unidos acompañan el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el senador Bernie Moreno. La delegación colombiana está integrada por la canciller, Rosa Villavicencio, el ministro de Defensa Pedro Sánchez y el embajador de Colombia en Estados Unidos, Daniel García-Peña.

  • 1:00 p.m. – Finaliza la reunión bilateral en el Despacho Oval, tras casi dos horas de conversación entre ambos mandatarios y sus delegaciones.

  • 1:04 p.m. – El presidente Petro se retira de la Casa Blanca, dando cierre al encuentro oficial.


Senador Bernie Moreno en X, sobre la reunión


“Tuve el honor de reunirme hoy con el presidente Trump, el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio en la Oficina Oval.


El presidente Trump se comprometió a ser un pacificador y un unificador al asumir el cargo hace poco más de un año. Ha cumplido y sigue cumpliendo esa promesa. Recibió al presidente Petro en la Casa Blanca y dejó claro que Estados Unidos está comprometido con la paz y la estabilidad en el hemisferio occidental. También dejó claro que entablará un diálogo significativo y respetuoso con cualquiera que desee trabajar en colaboración con Estados Unidos para promover nuestros intereses mutuos. Erradicar el flagelo del narcotráfico es una prioridad en esta agenda, como debería serlo para todas las naciones libres del mundo.


Aún queda mucho trabajo por hacer, pero hoy dimos un paso en la dirección correcta. Con su notable y exitosa operación de precisión en Venezuela, el presidente Trump ha abierto una era de oportunidades ilimitadas no solo para Estados Unidos, sino también para América Latina.


Colombia ha sido, y puede volver a ser, nuestro gran aliado y socio estratégico. Esperamos colaborar con la administración Petro durante sus últimos meses en el cargo. Es fundamental que Colombia garantice a su pueblo elecciones transparentes, libres y justas, no solo el próximo mes, sino también en mayo y junio. Estados Unidos estará observando atentamente, y confío en que el próximo presidente de Colombia se basará en lo que hemos logrado y llevará la relación a nuevas alturas.”


Desde AmCham Sur Occidente vemos con buenos ojos la reactivación del diálogo entre Colombia y Estados Unidos tras el encuentro entre los presidentes Petro y Trump.


Para nuestra región, esta relación es clave: el Valle del Cauca y el suroccidente concentran una parte estratégica del comercio exterior, la inversión estadounidense y miles de empleos ligados a exportaciones, logística e industria.


Por eso, más allá de las diferencias políticas, es fundamental mantener canales abiertos y reglas claras que den estabilidad a las empresas, a los inversionistas y a las comunidades.


Seguiremos promoviendo una agenda bilateral que se traduzca en oportunidades reales para el desarrollo regional, la competitividad y el empleo.


 
 
 
bottom of page